La mejor habilidad del mundo

Desde hace algunos días, pienso que existen dos maneras de malgastar la vida que tenemos: cuando algo que un día que tuvimos de pronto se larga y se ausenta o cuando nos quedamos bloqueados y parados ante aquello que queríamos y que nunca pudimos tener. 

La primera de estas supongo que será cuestión de mala suerte, pero la segunda se debe a dos cosas: irresponsabilidad y cobardía, sobre todo cobardía.

La vida no la desaprovechamos cada vez que algo verídico pasa por nuestros y no lo cogemos; también se echa a perder y de peor manera, cuando un sueño o una ilusión perfora nuestro corazón y se cuela bien dentro de nosotros y lo dejamos escapar. 

Si a día de hoy todavía no hemos conseguido subirnos y esperanzarnos con ninguna de nuestras ilusiones, es que no pensamos en grande. Si algo he aprendido este año es que jamás hay que esperar que sea el momento perfecto para hacer o para planear algo, porque nunca va a llegar. 

''No, es que...'', ''Ya, pero...'', ''Pfff...todavía no'', ''Cuando lo consiga...''
Ninguna de tus ilusiones, por más pequeña que sea, merece que se empiece con ninguna de estas expresiones que todos utilizamos de manera cotidiana, aun sabiendo que en el fondo tenemos mucho más por ganar que por perder. Por eso si quieres que realmente algo llegue a ti y te suceda, adelántate; si piensas que lo mejor va a llegar a ti cuando estés preparado probablemente te ocurra y te invada justo cuando no lo estés. 

Por eso hazlo y lánzate, porque ya mejorarás. Es curioso como todos queremos irnos de aquí sin haber cometido ningún error, sin haber hecho las cosas mal de vez en cuando o sin arrepentirnos de nada que hayamos hecho a lo largo de nuestra vida. Y lo cierto es que si así fuese, nos iríamos sin haber vivido nada. 

Si eres una persona que vive cada día a completo corazón, sabes de sobra que si hoy (aunque sea lunes) tienes la suerte de tener ilusión, jamás debes ignorarla. No la escondas dentro del armario por miedo a fracasar de nuevo o por miedo a que te vuelvan a hacer daño, otra y otra vez. Porque si lo haces, es posible que la ilusión nunca más vuelva a presentarse. 

Y si por el contrario, aquel sueño que tenías ha quedado atrás y no puede recuperarse de nuevo, no desesperes porque significa que otro más grande llegará.

Recuerda siempre esto: piensa en grande y pase lo que pase, acepta TODO lo que venga y no temas que tu alrededor y tú misma hayas fracasado. 

Hay muchas ilusiones perdidas pero también están las que aún nos quedan por alcanzar. Perder es doloroso y es un proceso de duelo que conlleva a que sintamos decepción, frustración, desesperanza, incertidumbre y tristeza, sobre todo tristeza. 

Pero ¿y LUCHAR? Cada día es un nuevo comienzo y en 24 horas todo puede suceder. 

¿Por qué no luchamos?

Nadie mejor que uno mismo sabe cuánto duele, ni el miedo que tiene, ni lo que piensa, ni cómo se siente y por eso tenemos que sacar a flote nuestro potencial recordando siempre que nosotros podemos luchar más. Y siempre mirando el lado positivo; en cada debilidad y en cada derrota siempre se tiene la oportunidad de fortalecerse a uno mismo. Y esto no hubiera sido posible sin haber estado rodeada de gente que también ha sido luchadora, que son los que han sabido llenarme de luz en cada una de mis dificultades. 

Marcarse metas en la vida es tan necesario como el respirar aunque unas las marquemos más altas y otras más bajas, lo que siempre cuenta es el cómo recorres el camino hacia ellas y sobre todo, el amor que le pones. A pesar de que el mundo en el que vivimos es puro egoísmo, al final todos somos una gran familia que necesita ayudarse los unos a los otros ya que todos necesitamos que nos escuchen, más de lo que nosotros creemos. 

Recuerda siempre a aquellos que hicieron que sintieras ilusiones, a los que hicieron que la hormiguita nunca desistiera por muy grande que fuese la piedra que llevaba a cuestas. 

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

A mi guerrera

Sencillez