El silencio a voces
Nos ponemos en contexto: metro de Madrid, 09:30 de la mañana de la línea 1 (una de las líneas más viejas y transitadas a estas horas de la mañana) El bebé que no puede parar de llorar montado en el carrito, la madre que le grita que se calle y parece que es que no entiende que es un niño y que no va a callarse. El que no se debe haber enterado del inventazo que son los cascos para oír tú música sin molestar al personal. Aquellos que no entienden que SE DEJA SALIR ANTES DE ENTRAR y no ven que por empujarte NO van a llegar antes a su destino. Y para rematar, el hombre de 60 años que embadurna con su perfume a todo el vagón y que hace que te preguntes por qué has desayunado con tanta intensidad si solo con ese olor, ya tendrías el estómago bien lleno para el resto del día. Y sí, Madrid está siempre enfermo de ruido. Y sobre el ruido quería escribir hoy. No me ha hecho falta escuchar más la conversación de la pareja que tenía al lado para inspirarme con la entrada de hoy...