Hoy es uno de esos días
Uno de esos días en los que el cristal del autobús para ir a la universidad ha sido el mejor apoyo. Es entonces cuando entre parón y parón del conductor (ese conductor al que le debieron de dar el carnet de conducir en la tómbola de su pueblo) aparece la nostalgia, la maldita nostalgia. Y ya, nos ponemos serios. Cuántas veces la nostalgia arrasa con todo, hace con nosotros lo que le da la gana y parece que jamás nos dejará vivir tranquilos. Se alimenta de años, de daños y por desgracia, al final la conclusión siempre es la misma cuando se va: Envejecemos en una sola dirección, miramos hacia atrás pero no sin olvidarnos de que, al igual que el tiempo, solo tenemos un camino y este va siempre hacia adelante. Yo echo ahora la vista atrás y me pregunto qué es lo que ha quedado de nosotros, qué es lo que quedará del niño de la fotografía dentro de 20 años. No le vi la cara, pero seguro que como era alemán era rubio y pa' comérselo Y es que nosotros poco más ...