A mi guerrera
Si alguien me preguntase hoy por la vida, yo les hablaría de ella. Les hablaría de su constancia y de su perseverancia, siempre con cabeza. Les contaría que es posible seguir caminando aunque tus tobillos se tuerzan y aunque el alma duela. Y que n o importa cómo de grande sea el océano en el que vivas, ni tampoco lo cansadas que estén nuestras aletas cuando no tienes ganas de seguir nadando. Con ella, conmigo, con nosotras, se hace de cualquier mar un granito de arena. Veo cada día en sus ojos que aunque se sienta vencida y vacía, las batallas del día a día no le han doblegado ni un solo momento. En estas, siempre hay más vencidos que vencedores. Y para mí, no hay mayor vencedora que aquella que se ha dejado la piel a pesar de quedar rota. Solo por eso, ella es vida. Les hablaría de sus manos, que se han dedicado siempre a cuidarme de la manera más delicada posible y que a la vez me han sabido moldear, dándome ahora las alas que necesito para echar a vola...